Monumento Fronterizo de Playas de Tijuana

Mojonera, Monumento Frontera en Playas de Tijuana

Es tan importante el monumento ubicado en Playas de Tijuana, el que marca la frontera entre Estados Unidos y México, que el CECUT tiene una réplica en el Museo de las Californias. La pieza original puedes verla a unos metros del faro de playas.

La pieza se localiza justo en la parte central del arco que ocupa el Museo de las Californias en la planta alta del edificio central del CECUT, como para simbolizar que a partir del Tratado de Guadalupe-Hidalgo existe un antes y un después para el vasto territorio que comprende la frontera norte del país.

El monumento en forma de obelisco es una réplica exacta del que se localiza en Playas de Tijuana, frente al faro ubicado en las inmediaciones de la plaza de toros de esa demarcación, y fue levantado en ese lugar tras establecerse la nueva frontera.

Conocido simplemente como la mojonera de Playas, el monumento real es uno de los 258 monolitos que delimitan la frontera entre México y Estados Unidos resultante del Tratado de Guadalupe-Hidalgo, suscrito en 1848.

El hecho posee enorme trascendencia en la frontera norte del país, una de las más extensas en el mundo entero, y en particular, en Tijuana, donde el Tratado de Guadalupe-Hidalgo tuvo una importancia decisiva, toda vez que el establecimiento de la nueva línea divisoria que resultó de su firma determinó el destino de esta ciudad como punto fronterizo.

Por su importancia, también puedes ver una réplica de éste monumento en la colección permanente del Museo de las Californias.

El Tratado de Guadalupe-Hidalgo puso fin a la guerra de 1847 que significó para México la pérdida de 2 millones 378 mil 539 kilómetros cuadrados, equivalentes a más de la mitad de su territorio de entonces que pasó a poder de Estados Unidos.

Como marcas de la nueva frontera establecida en 1848, estas mojoneras simbolizan al mismo tiempo la pérdida de un territorio tan extenso como la suma de los actuales estados de California, Arizona, Nevada y Utah, y parte de Colorado, Nuevo México y Wyoming, además de Texas, cuya anexión a la Unión Americana fue uno de los antecedentes de la guerra que sostuvieron los dos países a mediados del siglo XIX.

Si bien la frontera es una noción eminentemente geopolítica, en su versión más concreta se materializa en estas mojoneras o monumentos de piedra que se extienden desde el Océano Pacífico hasta Ciudad Juárez, Chihuahua, mientras que el resto de la frontera lo establece el cauce del Río Bravo.

Plantados firmemente en el terreno y con sus vértices apuntando al cielo, estos monumentos que sirven de marcas divisorias comenzaron a ser instalados en zonas predeterminadas por el Tratado de Guadalupe-Hidalgo y desde entonces no han sido movidos de lugar.

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